viernes, 2 de enero de 2015

"Para empezar el 2015"


Llevo varios días pensando en esta entrada: quiero hacer una entrada especial, a modo de recuerdo sobre todo lo que aquí se habla. Y al fin lo he encontrado, y quiero compartirlo con vosotros.

"El sueño de educar" es una poesía de Gabriel Celaya que llegó a mis manos hace más de año y medio. Os la adjunto al final de esta entrada, pero primero quiero hablar de su autor y, sobre todo, de por qué tiene tanto significado para mí.

Gabriel Celaya (1911-1991):poeta español, comenzó estudiando ingeniería y trabajando en la empresa de su familia como gerente, pero poco a poco fue dedicándose a la literatura gracias a la influencia de varios intelectuales (como García Lorca o Moreno Villa).
Durante la década de los 30, Gabriel comenzó a escribir y llegó a publicar su primera obra, Marea del silencio ( 1932).

Y ahora la pregunta es, ¿por qué es tan especial?

Por una parte, este poema fue un regalo de una profesora con la que pude compartir dos maravillosos meses, y sobre todo, con quien pude aprender muchísimo sobre la profesión del maestro. La verdad es que las prácticas en los centros escolares son una grata experiencia en la carrera de Magisterio (ahora llamada Educación). Todo lo que aprendes allí te moldea como persona y como profesional, te abre nuevas visiones de la vida y te enseña la realidad.

Cuando yo empecé las prácticas, pensé que aquello iba a ser fácil, pero terminó siendo lo más gratificante y completo que había vivido en mi vida: niños/as  con diferentes necesidades (sonrisas, abrazos, cuentos, juegos...) habían hecho esos dos meses un periodo muy especial. Y no sólo ellos, sino también los profesionales que forman el centro, que aportando su pequeño granito de arena para que tu preparación en esa labor sea más divertida e interesante.

Por otra parte, este poema trata sobre la esencia de la función del maestro, a través de las palabras de Gabriel Celaya, y queda bien reflejada que la educación no termina en la escuela, y los esfuerzos y la pasión que hemos dedicado como educadores no dejará nunca de crecer, ni mucho menos terminará.



El sueño de educar:

Educar es lo mismo
que poner motor a una barca
hay que medir, pesar, equilibrar.

Pero para ello
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marinero
un poco de pirata
un poco de poeta
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja, que ese barco, ese
niño
irá lejos por el agua.
Soñar que este navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertas distantes,
hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
está durmiendo nuestra propia barca
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera enarbolada.

Gabriel Celaya.

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